Por años, la identidad visual de los eventos de música electrónica se construyó desde una lógica casi artesanal: flyers rápidos, estéticas recicladas y poco espacio para experimentar. En el Alto Valle, sin embargo, esa tendencia empezó a cambiar en silencio, y uno de los nombres responsables de ese giro es el de Gabriel Cifani, diseñador y artista audiovisual que llegó a la electrónica desde un mundo que, a primera vista, parece lejano: los videojuegos.

Del mundo 3D a los flyers: un origen poco habitual
Cifani no viene del diseño gráfico tradicional. Su formación comenzó como Artista 3D en la industria de los videojuegos, un ámbito donde la estética depende tanto de lo visual como de la ingeniería, la narrativa y el diseño interactivo. “Mis principales influencias provienen justamente de los videojuegos y del arte 3D; ahí el diseño se piensa distinto, con otras reglas y otra profundidad”, explica. Ese enfoque técnico y conceptual terminó moldeando su mirada actual: una mezcla de precisión, intención narrativa y libertad creativa.
El salto hacia la música electrónica ocurrió casi por accidente. En 2021, luego del cierre de la empresa donde trabajaba, se quedó sin trabajo y fueron amigos del ambiente quienes lo conectaron con sus primeros clientes. “Ahí surgieron mis primeros flyers, y desde entonces me fui haciendo lugar”, recuerda. Un origen orgánico, casi comunitario, que hoy define buena parte de su manera de trabajar.
Un proceso creativo que se apoya en la escucha
A diferencia de otros diseñadores que parten de conceptos propios, su método tiene un punto de partida claro: el cliente. Antes de abrir cualquier software, Gabriel abre un diálogo. “Busco que proponga la idea inicial y comparta referencias, para después reinterpretarlas y llevarlas más lejos sin perder su visión”, cuenta.

El proceso es iterativo: prueba, ajusta, corrige y revisa hasta que la pieza final “cierra completamente”. Para él, un flyer —o cualquier pieza visual— no termina hasta que el cliente se reconoce en ella.
Identidad visual: potenciar, acompañar o crear desde cero
En un ecosistema donde las productoras suelen trabajar con tiempos cortos y presupuestos acotados, Cifani entiende el diseño como un puente entre lo posible y lo deseable.
Si un artista o evento ya trae una estética definida, su objetivo es elevarla y darle consistencia. Si no la tiene, propone ideas nuevas, siempre “locas pero posibles”, respetando los límites reales de la organización. Tiene una biblioteca mental de referencias que usa como punto de partida cuando detecta que una marca visual todavía no encontró su camino.
Party Guardians: un proyecto que resume su ADN creativo
Entre sus trabajos más representativos destaca uno que descoloca por su escala y ambición: Party Guardians, el videojuego desarrollado para la productora Xendo.
“Crear un juego inspirado en flyers previos mientras producía toda la gráfica de la fiesta en simultáneo y en tiempo récord fue un desafío enorme”, confiesa. Una tarea que —según él— sería compleja incluso para un equipo completo, pero que logró resolver gracias a una metodología de trabajo que define como rápida, organizada y orientada a resultados.
Ese proyecto refleja su esencia: la convergencia entre música, diseño y tecnología en un único universo narrativo.
El diseño como herramienta para fortalecer la escena regional
En el Alto Valle conviven productoras emergentes, presupuestos limitados y una competencia creciente frente a escenas más maduras del país. Para Cifani, el diseño cumple un rol estratégico: ayuda a profesionalizar, a ganar visibilidad y a construir identidad.
“Un buen diseño no solo hace que un evento se vea mejor, también proyecta potencial y atrae público nuevo”, afirma. En una escena donde la construcción estética influye directamente en cómo se percibe un proyecto, su aporte se vuelve clave.
Gabriel Cifani no solo diseña flyers: traduce la experiencia de la música electrónica en imágenes que cuentan, amplifican y consolidan la identidad de quienes apuestan por la cultura electrónica patagónica. Su trabajo demuestra que, con visión y un entendimiento profundo del lenguaje visual, la Patagonia no tiene por qué quedar atrás en la conversación estética de la música electrónica argentina.