En un mapa donde la épica suele concentrarse en las capitales, hay movimientos que crecen lejos del ruido y construyen identidad con paciencia quirúrgica. En General Roca, provincia de Río Negro, DeepSync viene haciendo exactamente eso: diseñar un espacio donde la música electrónica vuelva a ocupar el centro absoluto del encuentro. El próximo 28 de febrero será una fecha clave en ese recorrido, con su primer Open Air en Chacra Fest. Adquirí tus entradas aquí.

DeepSync: precisión sonora desde el Alto Valle
Nacido como ciclo clubbing con una vocación clara —experiencia atmosférica, sonido cuidado, pista como territorio de conexión— DeepSync encontró desde el inicio un aliado estratégico en 420 Bar. Allí se desarrollaron sus primeras cuatro ediciones, fundamentales para consolidar la marca en el Alto Valle y para instalar una premisa que hoy ya es marca registrada: curaduría antes que cantidad.

En ese primer tramo pasaron por la cabina nombres como Bruno Lambert, uno de los invitados iniciales desde Buenos Aires, y Marcos Coya, referentes que ayudaron a trazar el ADN sonoro del proyecto. También se sumó Agustin Trisciuzzi, owner de No Limit, ampliando el diálogo con otras escenas del país.
La paleta no se quedó en el minimal y el house de trazo fino. DeepSync incorporó matices vinculados al break y al UK sound con artistas como Pablo Aristimuño, mientras el talento local sostuvo una base sólida que permitió que cada fecha funcionara como un relato coherente y no como una simple sucesión de tracks.
Vinilo como declaración política
En tiempos de sincronización digital y sets hipereditados, DeepSync eligió ir en otra dirección. El vinilo no aparece como fetiche retro sino como gesto identitario. En casi todas sus ediciones, la cabina tuvo presencia fuerte del formato físico. DJs como Clazz, Bruno Lambert y Marcos Coya optaron por tocar en vinilo, reforzando una textura sonora más orgánica y un ritual que remite directamente a la cultura underground.

Aquí el vinilo no es nostalgia: es resistencia cultural. Es una manera de subrayar que la pista puede ser bailable sin resignar profundidad; que el groove puede ser hipnótico sin caer en la obviedad. Minimal, electro y house conviven en un equilibrio donde el viaje importa más que el impacto inmediato.
El salto: 28 de febrero en formato Open Air
El 28 de febrero, DeepSync realizará su primera edición fuera del bar que lo vio crecer, con un Open Air en Chacra Fest bajo un esquema 100% autogestivo. La apuesta es ambiciosa: trasladar esa experiencia envolvente a un formato al aire libre, cuidando producción, sonido y narrativa musical para que la música vuelva a ser el epicentro.
La invitada central será Erika Halliday, DJ y productora de amplio espectro estilístico. Su versatilidad —capaz de moverse entre house, electro, acid y techno con naturalidad— dialoga de forma directa con la identidad del ciclo. Residente de Crobar Club, Halliday ha publicado en sellos como Musica Lunar, Mundo Perro, Oh Rayos, Teqwave, Akasha y 2612, además de plataformas internacionales como Ratiug, Island Beats, Tastes Like Acid y We Are Play.

Como curadora del ciclo Strain, enfocado en house, electro, break y acid, y con próximos lanzamientos en vinilo para Exarde, Unhearted Records, Undersound y su propio sello Strain, su presencia no es casual: representa esa línea estética que DeepSync busca consolidar en el Alto Valle.
Construir escena, no solo eventos
En un ecosistema donde muchas fechas compiten por impacto inmediato, DeepSync parece moverse con otra lógica: construir comunidad, afinar el sonido, sostener una narrativa. El paso hacia el Open Air del 28 no es solo un cambio de formato, sino una declaración de crecimiento.

Desde el sur, lejos del centro hegemónico, el mensaje es claro: la experiencia importa. La curaduría importa. Y la pista, cuando está bien guiada, sigue siendo uno de los pocos lugares donde el tiempo puede suspenderse y el viaje volverse colectivo.