El negocio de parecer underground: cuando lo alternativo también se vuelve marca

El negocio de parecer underground: cuando lo alternativo también se vuelve marca

Durante años, lo underground fue una posición cultural. Espacios pequeños, circuitos alternativos y escenas construidas lejos de la industria definían ese territorio dentro de la música electrónica. Pero con el crecimiento del mercado global de festivales y sellos, algo curioso empezó a ocurrir: lo underground también se volvió una estética.

Hoy es posible encontrar eventos masivos que utilizan la misma iconografía que antes pertenecía a escenas pequeñas: iluminación mínima, flyers minimalistas, referencias a vinilo, visuales industriales o discursos sobre autenticidad. El lenguaje del underground comenzó a circular como un recurso de identidad.

En parte, esto responde a una lógica de mercado. En un ecosistema saturado de propuestas, parecer alternativo puede ser una forma de diferenciarse. La estética de lo marginal funciona como capital simbólico: transmite credibilidad cultural incluso dentro de estructuras comerciales.

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